Cuando se habla de polaridades, se está haciendo referencia a la forma de agrupar a los signos por el principio dual de las fuerzas complementarias gracias a las cuales existe la creación; es decir el principio positivo/negativo, masculino/femenino, yang/yin, activo/pasivo, etc.

Es así que los signos pertenecientes a los elementos de fuego y aire pertenecen al principio activo, masculino, yang, positivo. Son los signos encargados de modificar el medio en el que se hallan y las situaciones que se presentan. Les gusta ser vistos y admirados. Están constantemente buscando la acción, exteriorizar todo, el crear, el seducir y el fecundar. Son independientes, competitivos, autoritarios, objetivos y orgullosos.

El elemento fuego necesita del elemento aire para su expansión, así como el aire necesita del fuego para su elevación. Juntos trabajan en pro de la cimentación de nuevas ideas y realidades.

Mientras que los signos de lo tierra y agua pertenecen al principio pasivo, femenino, yin, negativo. En realidad estos son transformados por las situaciones y el ambiente en que se hallen. Su naturaleza es proteger y protegerse a sí mismos, dar la vida y nutrir; por ende estos signos tienen un sentido de la responsabilidad muy alto; son receptivos, emocionales, altruistas, interiorizan todo; son subjetivos.